
Las mariposas han sido el símbolo del deseo de volar libre sin opresión de ningún tipo. Con las alas de las Mirabal República Dominicana pudo volar hacia la democracia...
Algo conocía de la historia de República Dominicana y de su dictador Rafael Leónidas Trujillo. Principalmente, por los cursos que tomé para el minor de ciencias políticas en la universidad.
Así también, hubo un libro, “La Fiesta del Chivo” de Vargas Llosa, que especialmente, logró que mi interés fuese mucho mayor. Si debo decir o me preguntaran… Sin duda, es uno de mis libros favoritos.
La historia, muchas veces y muy a mi parecer, tiende a recordar sólo la fuerza masculina que produce los cambios, que transforma las épocas, ensombreciendo, y este no es un comentario feminista, ni mucho menos, el importantísimo rol de la mujer, por ejemplo, en las revoluciones. De hecho, fue lo que extrañé en “La Fiesta del Chivo”
Existe un capítulo en la historia dominicana, que desde siempre me ha cautivado… El de las tres - de las cuatro- hermanas Mirabal. Maria Teresa, Patria Mercedes y principalmente, María Argentina Minerva.
Las hermanas Mirabal nacieron en seno de una familia acomodada en el sector rural de Salcedo, en Ojo de Agua, el municipio más importante de la provincia. La que hoy lleva sus nombres.
Desde muy jóvenes estas mujeres mostraron un sincero interés por la política de su país y dedicaron sus estudios y su vida, desde la clandestinidad, a otorgar libertad a su amada patria.
Al Llegar Leónidas Trujillo al poder, las hermanas Mirabal estaban seguras que él convertiría al país en un caos. Entre otras cosas porque al asumir Trujillo la familia Mirabal perdió gran parte de su fortuna. Sería de esa forma como deciden conformar un grupo de oposición al régimen: la agrupación política 14 de julio.
Minerva llevaría a sus hermanas por este camino. Ella estudiante brillante, siempre destacó por su inteligencia y belleza, que según como varios biógrafos han señalado, es hasta hoy legendaria.
Incluso sus palabras continúan en los corazones de muchos domicanos. Existe en Internet distintos portales que reproducen frases como esta: “Si me matan... Yo sacaré mis brazos de la tumba y seré mas fuerte”
A los 7 años de edad ya era capaz de recitar versos de memoria. Sus favoritos: los clásicos franceses como los de Víctor Hugo. Así como también, ya entrada en la adolescencia, los escritos de Neruda cautivarían sus tardes.
Recordada por su ávido interés por la lectura y por sus fervientes sueños de convertirse en abogado, en un época donde era mal visto que una mujer ingresara a la universidad.
Tras sus estudios de bachillerato en el prestigioso colegio de la Inmaculada Concepción, los intentos por llegar a la universidad se vieron frustrados por los deseos de su madre. Doña Chea no veía con buenos ojos que su hija asistiera a una institución donde su integridad física podía verse en peligro, dado sus pensamientos políticos contrarios al régimen.
No es sino hasta los 26 años, en 1952, que Minerva logra ingresar a la facultad de derecho en la Universidad de Santo Domingo. Después de cinco años de intentarlo incansablemente.
Más su carrera universitaria se vería obstaculizada constantemente y no por razones académicas. Entre ellas el fallecimiento de su padre, a tres días de su reingreso luego de ser desvinculada por motivos sin fundamento. Su padre Enrique fallece luego de luego de haber sido sometido a torturas y humillaciones durante su permanencia en varias prisiones.
Encuentro Fatal
Minerva Mirabal nunca fue una desconocida para Rafael Leónidas Trujillo. Según han señalado varios autores e historiadores, como Miguel García en su libro “tres heroínas y un tirano” Trujillo era un hombre casado, pero no muerto, como reza el dicho popular. Sabido es que estaba acostumbrado a “enamorar” o más bien a comprar jovencitas. De hecho, mantenía varias relaciones extramaritales con adolescentes a lo largo del país.
La belleza de Minerva desde un primer momento cautivó al General. Quien en cuanto la vio, por primera vez, no dejó de invitarla a uno y otro evento en diferentes oportunidades. Fue en una de estas ocasiones la que marcaría el destino de Minerva para siempre. Acostumbrada a dejar en libertad su espíritu rebelde y contestario, le manifestaría a Trujillo que no estaba interesada en él, y solicitándole no perseguir al compañero Pericles Franco. Un estudiante de medicina y militante comunista que venía recién llegando de Chile, para unirse a las fuerzas revolucionarias que querían derrocar la dictadura y con quién relacionan sentimentalmente a Minerva en su juventud.
Fue justamente en esa celebración, un baile en la Hacienda Borinquen, en Hatillo próximo a San Cristóbal, para conmemorar el descubrimiento de América, que se marcaría el sino trágico no sólo de Minerva, sino que de toda su familia.
Es Miguel García quien recrea una conversación en su libro “Tres heroínas y un Tirano”, describiéndola de esta forma:
TRUJILLO: ¿Usted está de acuerdo con mi línea política?
MINERVA: No me interesa la política.
TRUJILLO: ¿Y si yo le mando a mis súbditos para que la conquisten?
MINERVA: ¿Y si yo conquisto a sus súbditos?
Una simple discusión que con el pasar de los años marcaría a los Mirabal y al pueblo dominicano para siempre.
Nunca importaron las veces que Trujillo intentó detener a las mariposas, las veces que las encarceló, ni cuantas propiedades les confiscó, el interés de estas mujeres por restaurar la democracia y las libertades civiles fueron mucho más fuertes que el dolor que les generó las veces que fueron torturadas o la propia muerte de su padre.
A tanto llegó el odio de Trujillo por estas mujeres que en una oportunidad llegó a declarar que sus dos grandes problemas eran a iglesia y las hermanas Mirabal.
Pero Minerva, a pesar de todo, continuó sus estudios, finalmente se graduó de abogado.
Manolo: el incondicional
En este proceso formativo conocería al hombre que no sólo la apoyó políticamente, sino que transformaría en el padre de sus dos hijos y en su compañero más fiel.
Manuel Aurelio Tavares Justo, creció escuchando de boca de sus padres historias sobre la intervención norteamericana en el país y trabajando en contacto directo con campesinos, en la finca de su padre, en las plantaciones de arroz en Las Peñas, de Monte Cristo.
Fue Manolo quien conquistaría en los pasillos de la universidad de Santo Domingo a la más rebelde de las Mirabal. Serían sus ideales políticos los que fortalecerían finalmente la prematura relación llegando a casarse en noviembre de 1955.
“Nada traduce la tempestad de mi alma...”
El pueblo dominicano casi en su totalidad era fiel a las mariposas Mirabal, pero no podía decirlo en voz alta. Durante los distintos encierros y torturas que Minerva y sus hermanas tuvieron que soportar hubo personas que se le acercaron y despacio, bajito le decían: “larga vida a las mariposas”.
Trujillo, conocido como el dictador de pan y miedo, sabía que si quería mantenerse en poder debía sacar de su camino a Minerva y sus hermanas.
Los elegidos, debían ser parte de su circulo de confianza y más aun tener experiencia en este tipo de “encargos”. Tenían que ser, obviamente, parte del SIM… Servicio de Inteligencia Militar.
Operación Cumbre
Fue la noche del 25 de noviembre de 1960 cuando Minerva, Patria y María Teresa viajaban devuelta de Puerto Plata de visitar a sus respectivos esposos encarcelados, que Trujillo y sus hombre les tendieron una trampa.
Ciriaco de la Rosa: el cicario
En la Enciclopedia Dominicana 1997 CD-ROM se incluye el el audio de la confesión que hiciera Ciriaco de la Rosa único testimonio existente en primera persona de los ocurrido.
“Después de apresarlos los condujimos al sitio cerca del abismo donde ordené a Rojas Lora que tomara palos y se llevara a una de las muchachas, cumplió la orden en el acto y se llevó a una de ellas, la de las trenzas largas [Maria Teresa]. Alfonso Cruz eligió la más alta [Minerva], yo elegí a la más bajita y gordita [Patria] y Malleta al chofer, Rufino de la Cruz. Ordené a Pérez Terrero que viera si se acercaba alguien que se pudiera enterar del caso. Esa es la verdad del caso. Yo no quiero engañar a la justicia ni al pueblo. Traté de evitar el desastre, pero no pude, porque de lo contrario [Trujillo] nos hubiera liquidado a todos.”
El vuelo final
Fue así como las hermanas y su chofer encontraron el más horrendo de los finales.
Minerva, Patria, María Teresa y Rufino de la Cruz fueron golpeados hasta la muerte.
Esta fue el último crimen que el pueblo dominicano le perdonó al dictador. El último crimen que Trujillo cometió de forma impune, tras 30 años de opresión y tortura.
Seis meses después un grupo de dominicanos ponían fin a sus días.
El 25 noviembre es en República Dominicana el día internacional contra la violencia a las mujeres.
Pero más allá de eso en los últimos 40 años República Dominicana ha sido un constate transito político de la dictadura a la libertad y de ahí a una democracia poco consolidada, pues el dominicano sigue siendo victima de los partidos tradicionales que mantienen sistemas oligárquicos extremando las diferencias sociales.
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