Hay cartas que nos enviamos, las escribimos y luego guardamos hasta que de pronto en la profundida de un cajón reaparecen, se abren, nos saludan... no podría determinar de qué año son, con seguridad. Pero las traje a este formato desde uno más primigenio. Desde un diario de vida, que antes había sido de mi mamá, pero que RAYOS, no tenía hojas escritas... hasta que un buen día las rescate como lo hago hoy, esta vez para leerlas y copiarlas aquí. Entonces para llenarlas de sueños, vivencias y extrañas misivas que viven muy dentro... A diario escribo de lo que otros hacen, de lo que otros viven, estas líneas de verdad me pertenecen...
Pág I:
Y si mejor dejo de mirarte a los ojos
Y si mejor no me sonríes más
Y si mejor camino dos pasos atrás de tus mil encantos
O corro dos kilómetros lejos del tono de tus carcajadas
Y si mejor dejo de pensarte cuando no estas
Y si mejor devuelvo la porción de cielo que con cada palabra me das
Pag. 2
Me dices siempre: antes de apagarte tienes que explotar
Y finamente me rio porque tienes razón
A la ligera hoy los pasos que alguna vez trajeron plomo
O pólvora tal vez
Al sol las mil murallas que en su cálido sonsonete de mareas despiertas soñaron tus calmos ojos, tal vez
Y es que si la luna supiera callar, nadie canto alguno hubiese escuchado jamás
Cómo decirlo suave cuando lo quieres gritar
Cómo decirte hola sin invitarte a quedar
Con el miedo eterno de herir tus suaves maneras de mirar
Las estrellas que claros de esteros han de guardar
El cielo que con las manos quieres tocar
Pero miedo tengo de que sólo haya tierra para dar
Y sin preguntarte más de una vez, hasta las manos vas a estar
Pág 3:
Canciones paralelas, sonidos inversos detrás las olas
Juran como rocas las melodías de aquella mañana
Suspiros helados y cálidos como mareas
caricias en nubes viajan del mar al océano en horas
Donde la tranquilidad y viento juegan por turnos a sonreírle a lo absurdo
Con manos de herreros fundiendo a la sombra del sol el canto loco de tus ecos en mis orejas
De tus sigzagueantes sonrisas encubiertas, las bromas del cambio constante
Los sueños viejos duran nada, cuando de frente el eterno parece acomodarse en segundos.
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