martes

La señora Jeannette

Un llamado telefónico, un llamado desesperado de ayuda nos conmovió y decidimos visitarla. Llegamos y nos contó como la vida en sus altos y bajos, la dejó en las circunstancias que hoy la tenían luchando y sacando a adelante con muy poco a su hijo.

La señora Jeannette ya había perdido las esperanzas. Como todos, cuando la oscuridad trata de ganarnos la partida, sus ilusiones poco valían a la luz de la realidad. Y la vergüenza de reconocer que no estaba bien, que no se la podía sola y que necesitaba ayuda, la tenían encerrada en su casa, pasando hambre durante 15 días.

No fueron fáciles los días para Jeannette, tener que ser madre y padre pusieron las cosas cuesta arriba, para esta mujer de 49 años. Y mucho más cuando Jonathan quedó postrado en una cama sin poder desenvolverse por si mismo. Jeannette sintió que el mundo se le venía abajo, que no podría detener su caída.

Ver que a su propio hijo la vida se le iría en una cama, producto de la parálisis cerebral, la epilepsia crónica y una paraplejia en el lado derecho de su cuerpo. Él desde que tuvo un accidente automovilístico, no pudo moverse más. Y las complicaciones desde entonces para esta mujer no fueron pocas.
Pese a todos los cuidados que le da su madre, las escaras no lo perdonan, dejando, cada día, sus sábanas llenas de sangre.

Jeannette pensó muchas veces en quitarse la vida. Pero hoy la vida le sonríe. Se dio cuenta que tras superar el miedo y vergüenza que le causa contar su historia y más aun pedir ayuda.
Afuera, lejos de las paredes donde refugió su dolor de madre, durante tanto tiempo, había manos abiertas para ayudarla a salir y superar su difícil situación, que ahí ados pasos de su puerta había rostros desconocidos vestidos de solidaridad, dispuestos a dar hasta de lo que no les sobraba con tal de que esta mujer y su hijo no siguieran sufriendo.

Uno a uno los vecinos y no sólo los de Quinta Normal, sino de todas partes del país fueron manifestándose con su aporte. La cara de Jeannette fue cambiando y su rostro tornando hacia la felicidad.

Emocionante... ver cómo los chilenos sintonizaron con el prójimo. Notar que no estamos solos aunque muchas veces creemos que sí. Pensar que ese vecino, que vemos pasar a diario, jamás nos ayudaría, para que vamos a molestarlo. Porque, finalmente creemos que un desconocido no puede cooperarnos a encontrar nuestro camino.

Si no tenemos familia, podemos tener conocidos. Si sabemos que esa persona al lado no lo está pasando bien, por qué no podemos tenderle una mano, por qué no lo conozco, por que no me conoce.
Que el ejemplo de lo que vivimos, al menos, nos ayude a confiar en los demás, que estamos solos si así lo queremos, si nos encerramos en nuestros orgullos y egoísmos.
Saber por medio de estas historias que nuestro país no es tan largo y distante como creemos. Que aunque estemos lejos de Arica a Punta Arenas, la empatía no ha muerto. Y aunque esa persona no viva en la esquina de nuestra casa, estaremos ahí cuando nos necesite.

Muchas madres recordaron este viernes la importancia de tener un hijo sano, la importancia de valorar lo que uno tiene, sin conformarse, pero agradeciendo lo afortunado que se es cuando todos están bien.
Hoy la señora Jeannette, sabe que puede contar con sus vecinos, sabe que la vida puede ser distinta del calvario que le tocó vivir. Que la vida le ha dado una posibilidad para que el carrito de sopaipillas, que hace mucho tiempo permanece estacionado en la entrada de su casa, logrará volver a hacerlo funcionar, como antes, porque es una mujer valiente, porque es una madre.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Quedóo filete, ahora es como más tu, bss beia.