martes


Los 25 fueron como esos cursos donde pasas dos por un año. Nunca me ha gustado demasiado la palabra frenético porque me parece poco humana, como de hombre eléctrico. Pero así fueron, con altos y bajos con muy poca distancia unos de otros.
No soy una persona distinta, pero si una con sensaciones, lecciones y proyectos nuevos. Con una clara convicción de lo que busco, de obviamente con claroscuros de por medio, como todos no?

Un camino de comprobar que las cosas no son para siempre. Y que cada momento cuenta, porque como dicen el hoy es cuando. El pasado ya se fue y el futuro solo Dios sabe. El presente es el único que camina de tu lado.

Me quedo con las buenas y malas. Logré que mis padres me dejaran de ver como si tuviera 11 años y logré aunar la valentía de luchar con constancia por las cosas que realmente quiero, en vez de estarme quejando porque el mundo decidió estropearme el día. No voy a dejar de ser yo, eso lo tengo claro. Es que no pretendo dejar serlo tampoco. Este año aprendí que quien te quiere de verdad te acepta como eres, con tus profundos y hasta con tus superficiales errores. Que de verdad la soledad desaparece, y que es verdad que una persona con solo mirarte logra hacerte sentir la más importante.
Creo hoy en la gente que te demuestra que te necesita porque de verdad y sinceramente eres parte de su vida. Que son como tu familia sin serlo… personas en las que en mayor o menor grado van a estar ahí en las buenas y entretenidas , que no desaparecerán o se ausentarán cuando las cosas dejen de serlo.
Que no se pueden esperar cosas de la vida, que nunca serán. Que siempre es mejor construir a diario, que imaginar como serían las cosas si tal vez...
Creo hoy en lo concreto en lo que veo y punto…. Ohoho que objetiva me he vuelto… 26 años que más se puede decir.
Como me dijeron por ahí un día, recibir y vivir, aunque en pedir no hay engaño. Y que como nunca cierto es que las palabras se las lleva el viento, quiero para adelante caminos de concreto, ni sal, ni mar, ni nubes… un poco más de cemento.
Conservo palabras que me han entregado de forma sincera en momentos precisos. Que uno no puede poner como prioridad donde se es opción. Que ya está prohibido no buscar tu felicidad, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños. Que finalmente está prohibido no crear tu historia.
Y que lo que no te mata, te hace hijo de puta.
Bienvenidos 26 años, y ahí con el mismo sarcasmo y alegría, vamos de nuevo!


Les dejo uno de los regalos que más lindos de este año! (sí, si me gustó porque habla de mi, jaja... NOOO LIÑOS! porque es con cariño puh!)

Ella conquista primero con su belleza.
Luego y aunque que no te lo esperas, aunque sin saberlo puedes llegar a odiarla, su encanto natural, garbo y simpatía te harán un esclavo de sus ojos.
Porque así es, no le tiene miedo al ridículo, y su fuerza, si tienes la suerte de ser su amigo de verdad, puede salvarte aunque estés desahuciado.
Nunca le mientas, porque sabrá como descubrirte, lo más seguro es que como muchas, sea verdad y por la noches vuele en escoba. Su corazón es sano, transparente y sus manos generosas.
Como nadie parece simple y sencilla, en apariencia, pero oculta muy bien su faceta profunda y compleja, la verás solo si logras atravesar la muralla.

2 comentarios:

David! dijo...

Los 25. Lo que dicen los más adultos: "Un cuarto de siglo". Cuando cumples 50: "no tengo 50, tengo dos veces 25"

La vida es triste venancio ... como dice Tito Fernández .... bueno, pero también es entrete!

Saludos!

Roberto Arancibia dijo...

Este es un buen texto, una gran mirada a los años que van llegando y miran para atrás.
Buena cosa.